
-¿Qué ocurre? ¿Una pesadilla?- Preguntó el monstruos cuentacuentos que vivía bajo su cama.
-No. He visto la realidad.- Dijo horrorizada.- Y tú no existes.-
Y tras esas palabras, su alrededor se desvaneció, quedándose sola en un mundo lleno de luz. Que la dejó ciega.
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A la mañana siguiente, un hombre se encontró a la niña, sola, en el parque, escarbando en la arena.
-¿Qué ocurre, pequeña?- preguntó.
Ella se giró, dejando ver lágrimas recorriendo su rostro, procedentes de sus lechosos e invidentes ojos.
-He perdido la alegría...La última vez que la vi estaba aquí, jugando con él.-
