
Las patadas en el estómago cada vez son más fuertes y comienzan a matar mariposas.
Una, dos, tres...Cinco mariposas por patada. Once, doce, trece...Para, por favor...Hay más maneras de matar mariposas...
Al ver como mueren, las otras comienzan a pudrirse de tristeza. Lo noto. Intento vomitarlas, pero no puedo.
Tan solo mátalas...Hazlo ya. Deja de darme ilusiones para que revivan. ¿A partir de cuantas mariposas muertas deja de llamarse amor?
La última patada fue tan fuerte que acabé vomitando las moribundas mariposas que quedaban. Tan solo eran zombies de las anteriores; preciosas y pequeñas que tan solo viven para deborar tus entrañas. Para destrozar tu interior hasta que solo sea un cúmulo de vísceras y sangre indistinguible; replicas sin cerebro que solo provocan dolor...Las ilusiones que me diste estaban caducadas.
Ahora, buscando...añorando ese dolor tan maravilloso, se alimenta de mariposas vivas, esperando poder revivir lo que él hacía que sintiera.Lamentablemente, la obsesión por sentir aquel revoloteo, la mató.
Si notas que pequeñas y carnívoras mariposas comienzan a anidar en tu estómago: huye, porque el dolor que producen es como una droga que llegará al climax en el momento en el que veas como llora por tí.
En ese momento, sonrió satisfecha y, presentándose en sus sueños, le recriminó: "tú me mataste, y aun así, no puedo sacarte de mi cabeza." Y en ese preciso instante, explotó, convirtiendo su cuerpo en un montón de mariposas de un rojo brillante, y estas, sedientas de sangre, acabaron con la vida de su creador.
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