miércoles, 6 de mayo de 2015

Sentimientos 17#

Aquella niña era un juguete roto que no se dejaba arreglar, pues sabía que dulces palabras pronto se convierten en gritos que no se pueden controlar, que una caricia pronto es un golpe o, sin más, una amenaza de corte.

Un simple intento de huir, abrir la ventana, sentarse en ella, con la vista nublada de lágrimas. Un movimiento brusco. Volver al lado equivocado. "No te irás de mi lado". Un abrazo de perdón que sólo ahoga, no poder dormir, sentir que te rodea una soga; llora a escondidas, dice que todo va bien, pero sabe que no es cierto al ver las lágrimas caer. Mira como se va golpeando la puerta, le sigue corriendo, suplicándole que vuelva, se gira, la empuja y se golpea la cabeza.

Cruza la calle y un camión le impide verle, siente paz interna y no necesita linterna para ver la condena a la que se encontraba sujeta.
Dice que le deja, que está cansada de esto, siempre asegurándose de no quedarse sola con el obseso. Quería irse a su casa pero él la seguía llorando, fingía que le dolía, que le estaba haciendo daño. >No cedas, es mentira, te lo ha hecho muchas veces. No le duele, ni sufre, sólo teme no tenerte.<

Saca el cuchillo, le suplica que no lo haga, en realidad le da igual, sólo quiere ver que todo acaba. Se lo llevan a empujones, sigue gritando su nombre, y entre lágrimas, sonríe, pues ya no es más de aquel hombre.
Pero todo ha cambiado, no volverá a ser la misma. Teme que la apresen y le digan "eres mía". Ama, como siempre, pero intentando ocultarlo, porque las huellas de aquel chico se reflejan en su mano.

Ella misma intenta matar sus mariposas, convenciéndose, ilusa, de que ahora es sólo suya. Nadie más podrá volverle a hacer daño, siempre y cuando guarde su corazón cual oro en paño. Que nadie sepa que ha sufrido o creerán que es débil. >Sonríe y sé adorable, vigilando al que se acerque.<

Sueña e imagina que todo saldrá perfecto, un hombre atento que no la ate cuando no deba de hacerlo. Pero no se arriesga, siempre se mantiene al margen, se alejas de la gente para que nadie pueda dañarle. Se siente sola y es su culpa porque huye simplemente, sin opción a explicación o a duda pertinente. Le dicen que la quieren y ella sólo ve mentiras, palabras en el viento que por el tiempo serán vencidas.
Confía en que llegado el momento sabrá que es el adecuado, pero la historia acabará sin haber nadie a su lado. Se aísla o se abre dependiendo del ambiente, pero lamentablemente elige a la gente de manera poco inteligente.

Él la destruyó y ahora ya no tiene arreglo. Se esconde en su interior y su monstruo está contento; al verlo se da cuenta de una verdad superior, que su vida perfecta será con el lobo feroz. Sonríe y se acerca, viendo algo con un brillo en sus ojos intenso. Un monstruo, diferente, marginado por su aspecto, por sus actos, anteriores, y alejado del resto.

"Llévame contigo" le dijo la niña al monstruo, que al contrario que en el cuento, con un beso no se hizo hermoso. Ella veía la belleza en la deformidad, aunque aquel ser con tan solo pensarlo la podría destrozar. Ser bonito o feo, no te fíes de la apariencia, la niña y el monstruo eran lo mismo pero con diferente cubierta.

Junto al monstruo la pequeña conseguirá ser feliz, viviendo a su manera sin tenerse que reprimir. Ambos matarán, utilizarán a la gente, disfrutarán del sufrimiento, ellos, solos, juntos en su propio cuento. Un cuento roto y viejo, y quizá hasta incompleto. Un cuento que a la mente de cualquiera acabaría enloqueciendo.

-¿Eres tú el valiente? ¿Me leerás tú este libro? Tan sólo soy una niña, dulce y tierna hasta el hastío. Prometo no dañarte si quieres ser tú mi monstruo. Ocultaré mi verdadera forma, para que resulte armonioso. Lo único que debes hacer aunque te resulte curioso, es agarrar con todas tus fuerzas este bonito cordón rojo.-

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