miércoles, 23 de marzo de 2016

· La meditación de la torreta defectuosa ·

Instrucciones: Leer con voz lenta y tranquila. A poder ser, incluso mecánica.
Recomendaciones: Siéntase como una torreta y relájese.

Comienza la meditación:

Cierra los ojos. Imagina que estás en una habitación blanca, formada por placas. Descansas en el medio, en una cinta transportadora que avanza por dicha habitación.
Estás tranquilo, relajado y cansado.
Repite...
-Soy una torreta. Soy una torreta. Soy una torreta.-



Tu visor no gira lo suficiente para poder ver la cinta, pero notas cómo avanza de manera lenta y  continua.
Repite...
-Soy una torreta. Soy una torreta. Soy una torreta en una cinta transportadora...-

Toda tu realidad ha desaparecido. Ahora solamente eres una torreta recién programada. La habitación termina.
Notas el cambio de luz mientras atraviesas la abertura que hay entre las habitaciones. Vuelve la luz y la sensación de la cortina acariciando tu metálico cuerpo pasa lenta a la vez que fugaz.
Continúa:
- Soy una torreta. Soy una torreta. Soy una torreta.-
A partir de ahora, las habitaciones serán pequeñas, de unos pocos metros y cada poco, cambiarás a otra habitación.
Recuerda: Eres una torreta. Sólo una torreta. Tu voz es mecánica, tu cuerpo, metálico, tus extremidades, simples soportes.

Oh. Despierta. Tu trayecto se acaba.
Tras pasar la última pared, te encuentras en una estruendosa sala. No alcanzas a ver el final. Es gigante. Está llena de cintas transportadoras, máquinas y machacadoras.
La cinta transportadora disminuye su velocidad. Pequeñas paradas te tambalean de manera suave, mientras admiras el techo, lleno de remaches, soportes, y cegadores y enormes focos.
Tras unos minutos, un láser escanea tu retina.
>>-Diga su frase-<<
Oh, no. Has olvidado tu frase, y yo te había dicho que la recordaras. Qué desastre...
>>-Torreta defectuosa.-<<
Sin previo aviso, eres lanzado por los aires, desechado...Pero...¡Oh!
Antes de que puedas llegar al suelo alguien te recoge. ¡Vaya! Es una chica...Qué peculiar. Nunca había pasado esto...¡Oh! Continúa...

Estás prácticamente flotando.
-Hola, desconocida. Es nuestro momento.-
Escuchas el sonido de sus pasos, como pesados muelles. Regresas a la cinta, pero no te quedas en ella. Sigues relajado, ya no hay motivo para temer. Por alguna razón, te has salvado.

Puedes observar la confortable cinta en la que te transportabas. Y el escáner. Tras él, una cabina con una de tus compañeras dentro.
Te mantienes tranquilo. Ves hacerse la puerta de la cabina más y más grande hasta que, de manera cuidadosa, te depositan en el suelo, mirando a una pared.
-Eh. ¿A dónde vamos? No veo nada.- Dices con voz metálica. Escuchas a alguien hablar de fondo, pero apenas le prestas atención. No recibes respuesta a tu pregunta, pero tampoco la esperas. Te mantienes sereno y relajado.


Te recogen y atraviesas una especie de aro naranja. De pronto, el aro es azul y te encuentras dentro de la cabina. La verdad es que no entiendo nada de lo que está ocurriendo. ¿Quién es esa humana?
Coge a tu compañera y la tira fuera. Era una torreta válida. No lo entiendo.
Te coloca a ti en su lugar. No lo digas, no digas: soy una torreta. Di mejor: Hemos vuelto. Ahora somos más letales. O quizá...: Vaya, si te preguntan, diles le he matado. Sí. Esa me gusta.
-Eh, muchas gracias. Vuelve pronto. Ha sido un placer.-
Ese no es el diálogo correcto. ¿Alguna vez dirás lo que yo quiero que digas?
Te sientes bien. Grande. Importante. Ahora eres La Torreta Modelo. Todas serán como tú. Es gratificante y satisfactorio. Cierras el visor y caes en un profundo sueño, mientras esa muchacha se va. El ruido de las máquinas es tan relajante, tan continuo y rítmico...Ahora, si me disculpas, voy a ver qué se trae ella entre manos. Espero puedas seguir sin mí.
-Oye, ¿me llevas contigo?-

viernes, 11 de marzo de 2016

· Escritura automática y otras tonterías ·

Encierro los celos en un sobre sellado con celo. Reclamo la atención rechinante proveniente de la falta de cariño, provocada por la despreocupación de la paternidad envejecida.
Te culpo y disculpo sin más razón, corazón, que la desazón que me provoca frustración ante tu falta de atención.
Me paso la madrugada escribiendo a oscuras para buscar la fuente de mi dolor, la amargura, sin razón.
(La escritura automática es un cuento disfuncional que sólo provoca dolor de cabeza, con certeza, ante la pérdida de tiempo sin sutileza, pereza, ni cerveza.)

Despreocúpate, acaricia el sol. Colores vivos, ojos expresivos, agresivos, sonrisas sinceras, ni ceras, canciones suaves, ideas parpadeantes, como centellas en una noche sin té, con una sonrisa como luna.
Besar a Alicia antes de despertar. Salir a correr con el conejo blanco. Decapitar a la reina. Decolorar las rosas, rosas, sosas.
“Las fiestas son los miércoles y hoy es martes, qué disparates.”

Buscar solucionar las pesadillas con pastillas de azúcar y la luz encendida. Tendencia a dormir para huir a un sitio donde no haces más que morir. Resucitar al oír la realidad salir por tu ventana, mientras buscas un lazo que convine con los zapatos.

sábado, 5 de marzo de 2016

· 15 trucos para valorar la vida ·

Vivo creyendo que la tierra no es redonda, que el sol no saldrá mañana, y que la luna me persigue por las noches.
Vivo creyendo que mis sueños se quedarán en la cama cada mañana, y que sólo podré alcanzarlos durmiendo.
Vivo acariciando mi pelo por las noches, con los ojos cerrados, imaginando que la mano que lo hace es la tuya.

Vive creyendo 5 imposibles en el desayuno para mantener la cordura a raya.
Vivo dándole largas al futuro y dejando notas en las puertas para que el amor nunca llame.
Vivo llevando una nota de suicidio en mi bolsillo, para retar a la muerte, y poder decirle que voy porque quiero.

Vivo diciendo los malos pensamientos en alto para que el castigo llegue y poder decir que lo estaba esperando.
Vivo creyendo que jamás volaré al saltar por la ventana, y poniendo número en esta para que nunca me llegue el turno de saltar.
Vivo pisando fuerte con el pie izquierdo cada mañana y diciéndole al día lo bonito que es por mucho que se esfuerce en negarlo.

Vivo dejando galletas bajo la cama y dentro de los armarios para que los ladrones sepan a donde volver la próxima vez.
Vivo durmiendo siempre en una cama individual para no sentirme mal si no hay nadie durmiendo a mi lado; es sólo que no hay sitio.
Vivo manifestándome los 14F por los asesinatos de sentimientos y las flores fallecidas.

Vivo con un cartel en el teléfono que dice "No funciona" para sorprenderme cuando suene.
Vivo creyendo que soy yo quien en realidad no quiere estar contigo porque no quiero dejar solo a mi cactus.
Vivo creyendo que, si me muero mañana, el único que me recordará será mi pez. Que el único que llorará en mi funeral seré yo. Y que mi tumba tendrá malas vistas.

                     Vivo.
                                                           Y me encanta.