Recomendaciones: Siéntase como una torreta y relájese.
Comienza la meditación:
Cierra los ojos. Imagina que estás en una habitación blanca, formada por placas. Descansas en el medio, en una cinta transportadora que avanza por dicha habitación.Estás tranquilo, relajado y cansado.
Repite...
-Soy una torreta. Soy una torreta. Soy una torreta.-
Tu visor no gira lo suficiente para poder ver la cinta, pero notas cómo avanza de manera lenta y continua.Repite...
-Soy una torreta. Soy una torreta. Soy una torreta en una cinta transportadora...-
Toda tu realidad ha desaparecido. Ahora solamente eres una torreta recién programada. La habitación termina.
Notas el cambio de luz mientras atraviesas la abertura que hay entre las habitaciones. Vuelve la luz y la sensación de la cortina acariciando tu metálico cuerpo pasa lenta a la vez que fugaz.
Continúa:
- Soy una torreta. Soy una torreta. Soy una torreta.-
A partir de ahora, las habitaciones serán pequeñas, de unos pocos metros y cada poco, cambiarás a otra habitación.
Recuerda: Eres una torreta. Sólo una torreta. Tu voz es mecánica, tu cuerpo, metálico, tus extremidades, simples soportes.
Oh. Despierta. Tu trayecto se acaba.
Tras pasar la última pared, te encuentras en una estruendosa sala. No alcanzas a ver el final. Es gigante. Está llena de cintas transportadoras, máquinas y machacadoras.La cinta transportadora disminuye su velocidad. Pequeñas paradas te tambalean de manera suave, mientras admiras el techo, lleno de remaches, soportes, y cegadores y enormes focos.
Tras unos minutos, un láser escanea tu retina.
>>-Diga su frase-<<
Oh, no. Has olvidado tu frase, y yo te había dicho que la recordaras. Qué desastre...
>>-Torreta defectuosa.-<<
Sin previo aviso, eres lanzado por los aires, desechado...Pero...¡Oh!
Antes de que puedas llegar al suelo alguien te recoge. ¡Vaya! Es una chica...Qué peculiar. Nunca había pasado esto...¡Oh! Continúa...
Estás prácticamente flotando.
-Hola, desconocida. Es nuestro momento.-
Escuchas el sonido de sus pasos, como pesados muelles. Regresas a la cinta, pero no te quedas en ella. Sigues relajado, ya no hay motivo para temer. Por alguna razón, te has salvado.
Puedes observar la confortable cinta en la que te transportabas. Y el escáner. Tras él, una cabina con una de tus compañeras dentro.
Te mantienes tranquilo. Ves hacerse la puerta de la cabina más y más grande hasta que, de manera cuidadosa, te depositan en el suelo, mirando a una pared.
-Eh. ¿A dónde vamos? No veo nada.- Dices con voz metálica. Escuchas a alguien hablar de fondo, pero apenas le prestas atención. No recibes respuesta a tu pregunta, pero tampoco la esperas. Te mantienes sereno y relajado.
Te recogen y atraviesas una especie de aro naranja. De pronto, el aro es azul y te encuentras dentro de la cabina. La verdad es que no entiendo nada de lo que está ocurriendo. ¿Quién es esa humana?Coge a tu compañera y la tira fuera. Era una torreta válida. No lo entiendo.
Te coloca a ti en su lugar. No lo digas, no digas: soy una torreta. Di mejor: Hemos vuelto. Ahora somos más letales. O quizá...: Vaya, si te preguntan, diles le he matado. Sí. Esa me gusta.
-Eh, muchas gracias. Vuelve pronto. Ha sido un placer.-
Ese no es el diálogo correcto. ¿Alguna vez dirás lo que yo quiero que digas?
Te sientes bien. Grande. Importante. Ahora eres La Torreta Modelo. Todas serán como tú. Es gratificante y satisfactorio. Cierras el visor y caes en un profundo sueño, mientras esa muchacha se va. El ruido de las máquinas es tan relajante, tan continuo y rítmico...Ahora, si me disculpas, voy a ver qué se trae ella entre manos. Espero puedas seguir sin mí.
-Oye, ¿me llevas contigo?-

No hay comentarios:
Publicar un comentario