sábado, 16 de abril de 2016

Era tan bonita...

Sus ojos brillaban estáticos ante la luz de las velas. Tan corrientes. Tan propios. Invidentes.
Ella era tan bonita...

Podía oler el dulce aroma a lavanda en su pelo, color caoba, que adornaba su espalda.
Ella era tan bonita...

Acariciaba su suave y pálida piel de seda, templada y humedecida por pequeñas gotas de sudor, causadas por el suave forcejeo de nuestros cuerpos, víctimas de la pasión. Pasé mis labios por sus turgentes pechos, encaminándome hacia su vientre, lugar sagrado.
Ella era tan bonita...

Sentí en mis dedos el tacto de los suyos, tan delicados, coronados por el anillo de nuestro compromiso.
Ella era tan bonita...


Sus labios conservaban aquella decadente sonrisa. Tan tiernos. Tan rosados.
Ella eran tan bonita...

Sigue lloviendo. Siempre recordaré la primera vez que entré en su casa, llovía...
Mis yemas manchadas de tinta escribieron el final sobre su cuello.

El mejor momento fue cuando alcancé a acariciar su piel... Diosa de marfil tendida sobre la mullida cama, esperando ser blasfemada.
Era tan bonita...Y estaba tan asustada...

Siempre recordaré sus gritos de placer, de terror...
Ella era...tan bonita...
                               
                                                    Y la amaba tanto...

                                                                                                                                  Es una pena que la haya matado.

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