viernes, 11 de marzo de 2016

· Escritura automática y otras tonterías ·

Encierro los celos en un sobre sellado con celo. Reclamo la atención rechinante proveniente de la falta de cariño, provocada por la despreocupación de la paternidad envejecida.
Te culpo y disculpo sin más razón, corazón, que la desazón que me provoca frustración ante tu falta de atención.
Me paso la madrugada escribiendo a oscuras para buscar la fuente de mi dolor, la amargura, sin razón.
(La escritura automática es un cuento disfuncional que sólo provoca dolor de cabeza, con certeza, ante la pérdida de tiempo sin sutileza, pereza, ni cerveza.)

Despreocúpate, acaricia el sol. Colores vivos, ojos expresivos, agresivos, sonrisas sinceras, ni ceras, canciones suaves, ideas parpadeantes, como centellas en una noche sin té, con una sonrisa como luna.
Besar a Alicia antes de despertar. Salir a correr con el conejo blanco. Decapitar a la reina. Decolorar las rosas, rosas, sosas.
“Las fiestas son los miércoles y hoy es martes, qué disparates.”

Buscar solucionar las pesadillas con pastillas de azúcar y la luz encendida. Tendencia a dormir para huir a un sitio donde no haces más que morir. Resucitar al oír la realidad salir por tu ventana, mientras buscas un lazo que convine con los zapatos.

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